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divendres, 19 de juny del 2020

La Educación en 2030 (Claudia Chillón)

¡Bienvenido/a al futuro! Yo soy Claudia, una asistente inteligente diseñada para ayudarle en todo lo referente a la educación. 

Si esta escuchando este mensaje es que queda poco para comenzar el nuevo curso académico 2030-2031 y, como su asistente personal en el centro, realizaré para usted un breve tutorial sobre lo que debe esperar al comienzo de las clases. ¿Está listo/a? 
...
¡Muy bien! Comencemos.

Antes que nada, le comunico que le he enviado a su correo institucional un mapa interactivo del centro "IES Igualdad de género" para que se ubique con facilidad en él. Como puede comprobar en el mapa, las aulas en las que impartirá clases están marcadas en color azul y entre paréntesis aparece el curso y grupo al que corresponde ese aula. Le dejaré unos minutos para que se familiarice con el mapa y el centro. Diga mi nombre cuando haya acabado y quiera continuar el tutorial. 
...
¿Ya ha terminado?
...
¡Estupendo! En ese caso déjeme que le informe de que todas las aulas en las que impartirá clase disponen de una pantalla táctil, un ordenador de mesa, proyector, televisor y equipo de sonido, así que no dude en utilizar todos estos recursos a su alcance. Además, cada alumno y alumna dispone de un dispositivo Tablet para trabajar en el aula. 

Tiene muchos otros espacios disponibles para trabajar con su alumnado en el centro: un salón de actos, tres salas amplias de usos múltiples, una gran biblioteca, cinco salas de ordenadores, dos laboratorio de idiomas, cinco laboratorios de ciencias, dos gimnasios completamente equipados y amplios espacios al aire libre que sirven (fundamentalmente) para los horarios de recreo. Si desea utilizar cualquiera de estos espacios tan solo debe decírmelo y me encargaré de reservarlo (si es posible) para la fecha y hora que me indique. 

¿Quiere continuar el tutorial ahora u ojear y repasar primero los puntos anteriores que le he comentado?
...
De acuerdo, continuemos entonces.

Seguro que está impaciente por conocer un poco mejor a su alumnado, ¿me equivoco? Durante este curso, usted será el/la docente de cinco grupos: 1º ESO A, 1º ESO B, 1º ESO C, 3º ESO C y 3º ESO D. La media de alumnos/as por grupo es de 15. Ya tiene disponible en la aplicación del IES el listado con su alumnado, fotografías, información de relevancia sobre las fortalezas y debilidades de cada uno/a, su historial académico y algo de información que hemos podido rescatar de años anteriores sobre sus aficiones e intereses. Por supuesto, también dispone de un informe personalizado por cada alumno/a que tenga algún trastorno, enfermedad, síndrome, etc., que influya en el desarrollo de su aprendizaje. En ese informe personalizado, se han indicado las medidas necesarias mínimas a adoptar para garantizar la buena incorporación de estos/as alumnos/as a su grupo y curso y al proceso de enseñanza-aprendizaje. 

Con respecto a sus compañeros de oficio y al equipo directivo del centro, al igual que con el alumnado, dispone de información sobre ellos y ellas en la aplicación del centro. Aunque, si desea una forma más rápida de acceder a esa información, o a la información del alumnado, solo tiene que decirme el nombre o el cargo de la persona de la que desea dicha información y yo se la proporcionaré en el formato (voz, e-mail, documento, etc.) que prefiera. 

Por supuesto, espero que sea consciente del trato estricto que puede dar a toda esta información, y me refiero a las leyes de protección de datos bajo las que están protegidas todas las identidades de las que hemos hablado. Si cualquiera de esas leyes fuera violada, me veré obligada a informar a las autoridades pertinentes. Además, es conveniente que sepa que todo lo que busque y utilice para su práctica docente será registrado en mi aplicación y podré disponer de ello si fuera necesario legalmente. 

¿Ha entendido correctamente todo lo relativo a la protección de datos o desea escuchar la información de nuevo? Tenga en cuenta que este es un punto muy importente.
...
Veo que está todo claro. Por lo tanto, para terminar este tutorial solo me queda informarle de que dispone de un banco de hasta 347 mil actividades, Unidades Didácticas, tareas, proyectos, etc., de las que puede disponer en cualquier momento para su práctica docente. Ese banco, el cual se va ampliando día a día, dispone de un buscador muy especifico que se encuentra en mi aplicación, apartado "Banco de actividades". Pero, de nuevo, puede acceder a todo ese contenido de una forma rápida y eficaz comunicándome a mí qué desea encontrar. Yo le proporcionaré una lista de 5 entradas que se ajusten mejor a las características de lo que necesita. 

¿Tiene alguna duda?
...
Toda esta información, y mucho más, está disponible en mi aplicación y puede disponer de ella diciendo mi nombre siempre que guste. No dude en llamarme cuando necesite ayuda. 

¡Oh! casi se me olvida: Ha sido un inmenso placer conocerle/a y estoy deseando empezar a trabajar con usted y poder ayudarle para que el alumnado a su cargo desarrolle lo mejor posible las destrezas que les ayudarán a formar parte productiva de una sociedad igualitaria, sostenible y respetuosa. 

Muchas gracias por escucharme y ¡hasta la próxima! 

dissabte, 30 de maig del 2020

Primera plana o La educación en 2030



– ¡Ah de la casa!
Le respondió el eco de sus propios pasos en el zaguán. El momento de compartir las albricias se hacía de rogar. Colgó la llave del clavo, se despojó de las sandalias talón contra talón y enfiló hacia la cocina para preparar el primer tereré de la temporada.

Una vez repuestos los cubitos y picado el perejil, se repantingó y extrajo la agenda de la cartera mientras daba el primer sorbo. Le esperaría revisando la tarea pendiente:

Agenda 2030

¡Ojo! Llevar las playeras: ¡hoy toca huerto con 3º ESO E!

8:00 – 9:00. Literatura Universal. Literatura persa: Omar Jayam, Nezamí, Ferdousí.
  •          Seleccionar algunos rubaiyat, pasajes del Shahnameh y de Leyla y Majnún.
  •          Llevarles La mujer del pelo rojo y Persépolis.

9:00. Reunión de departamento. Orden del día: elección de la adaptación del Quijote que vamos a proponer en 3º el curso que viene.

10:30. Reunión con el resto de profesores involucrados en el proyecto Arcimboldo. Comentarles: cómo han ido las entrevistas a los temporeros y los reportajes sobre la emigración de antaño de Levante hacia el Magreb. Poner en común el avance en los murales de las constelaciones de las hortalizas.

12:00. Tutoría de acogida. Entrevista con la tía de Zeineb (no habla español).

13:00 – 14:00: Ensayo de Bodas de sangre con 4º. ¡Queda menos de un mes para el estreno!

14: 00 – 15:00: Tertulia sobre Empezando la vida, de Carmen Conde con 4º B.
  • Enviarles el enlace para que vean la ponencia de Luis García Montero sobre María Teresa León.
  • Preparar el guion del trabajo.
  • Lo prometido es deuda: llevarles Vida y muerte de Federico García Lorca, de Ian Gibson y Quique Palomo.

17:00h. Preparar las clases sobre San Juan de la Cruz.
  • Seleccionar los pasajes de Gerald Brenan que vamos a leer en clase.
  • Seleccionar las imágenes: Bernini, los cuadros del Museo San Juan de la Cruz de Úbeda, Marc Chagall.
  • Amancio Parada y Rosalía.
  • Releer a Dámaso Alonso y a José Manuel Blecua.


Cuando la llave giró en la cerradura, brincó como un tentetieso.
– ¿Lo has leído?– preguntó él con la respiración entrecortada: había corrido para celebrar la noticia.
– ¡Ocupa la primera plana de todos los periódicos nacionales!
– Esto hay que celebrarlo.
– Ven, que estoy cebando mate.
– ¡Por el Humanismo!

dijous, 28 de maig del 2020

La distancia social sigue en 2030 (Natalia Asensio)


Año de nuestro señor 2030 y la casa sin barrer. ¿Qué ha sido del aula tradicional? No sé, vino un virus y nos la arrebató. Ahora todos somos expertos en competencia digital. Que eso está muy bien, oye. Pero, ¿dónde están los niños? ¿Qué ha sido de sus escasos silencios mientras yo les daba la chapa? Ahora hablo con ellos a través de una pantalla fría, a veces pixelada. Igual tendría que pensar en formatear el portátil.

Llegar hasta esta competencia digital me ha costado sudor y lágrimas. ¿Te acuerdas de cuando embrujabas a los ordenadores? ¡Cómo no! Era bastante competente como bruja, pero poco más. Ahora incluso diseño páginas web. Y he conseguido que mis alumnos no escriban el cuerpo del mensaje en el asunto. ¡Toda una hazaña! Sus padres estaban hechos de otra pasta. Su interés por aprender a manejar las nuevas tecnologías se limitaba a sus propios intereses, cosa bastante normal. Eran genios en Instagram, TikTok y algunas más que no recuerdo. Sin embargo, no sabían qué era eso de mandar un archivo adjunto al profesor con los deberes de la semana. Sin duda se debía a que eso no formaba parte de sus intereses. Estos niños, sin embargo, han nacido con un byte bajo el brazo y nos dan a todos unas cuantas vueltas. Aunque… ¡echo tanto de menos el jaleo del aula!

Un día a la semana puedo interactuar con algunos de ellos sin una pantalla de por medio. Nunca son los mismos y no sé cómo se relacionan entre ellos. La chispa del aula se ha perdido. El trasto de cada clase se queda sin secuaces para llevar a cabo sus trastadas y eso me llena de tristeza. El que siempre está hablando con los compañeros que tiene a su alrededor se ha quedado sin tertulianos. Ahora, eso sí, todos aquellos que siempre han sido marginados viven felices sin un abusón que les mangonee constantemente. Siempre podemos sacar algo positivo.

Pero, ¡echo tanto de menos el jaleo del aula!

dimecres, 27 de maig del 2020

La educación en 2030. Diana Bosshardt.

23 de mayo de 2030. Han pasado 10 años desde el desastre vivido. Como consecuencia: la sociedad ha cambiado. 

Es hora de levantarse. Hoy tengo clase con los alumnos de 4º de ESO. Nunca me habría imaginado que estaría dando clase de esta forma, virtualmente. Pero después de lo vivido con el Covid-19, era de esperar que el mundo cambiase, y la educación no iba a ser menos. Ya empezamos a verlo durante la cuarentena vivida en 2020, todas las clases desde casa. 

Menos mal que la vocación la tienes desde pequeña, pienso mientras me levanto y me preparo para mi clase. Intento siempre mirar el lado positivo de las cosas, y aunque no he sido nunca muy apañada con la tecnología, no ha quedado otra que ponerse manos a la obra y adaptarse. 

Me hago un café, las costumbres no cambian. Cojo mi tablet y enciendo la aplicación con la que damos en el 2030 las clases, mucho más desarrollada que las que teníamos en 2020. Espero a que todos los alumnos se conecten, 15 en total, de diferentes puntos de la comunidad. Lo más surrealista es que solo pueden estudiar alumnos con una media de 8. Quien no obtenga esta nota, no podrá seguir avanzando cursos y tendrá que tener una adaptación. 

Les digo a mis alumnos que se pongan todos las gafas de realidad virtual. Cuando nos las ponemos aparecemos todos juntos en una clase. Al menos esto me lleva a estar casi en un aula de verdad.  
Terminamos la clase y hay que reconocer que el nivel de los alumnos ha avanzado bastante, también es normal si tienen que tener un 8 de media. Son más creativos, y eso me permite realizar muchas actividades dinámicas con mi materia. 

Me levanto, cojo mi café y me dirijo a la ventana. Recuerdo mi etapa educativa, lo que me gustaba ir a clase. Me pongo nostálgica pensando en como hoy en día, solo 10 años después, ha cambiado el mundo, y nosotros. 




dijous, 14 de maig del 2020

Educación 2030 (Paloma Gomis) CAP 4

"Empezamos"

Paloma30 sonreía todo el rato. Les preguntó cómo estaban y qué tal les había ido la primera hora. Los alumnos hablaban alternadamente sin interrumpirse. Paloma30 no dejaba de sonreír. Si le contaban algo serio ponía una cara un poco menos alegre, se notaba que les escuchaba. Tampoco ocupó demasiado tiempo, parecía que el necesario. Cuando ya parecían satisfechos con su diálogo y lo dieron por terminado, sacaron los portátiles de grupo. Como estaban distribuidos como en un "Café Teatro", Paloma30 se paseaba por la clase con la tablet leyendo lo que tocaba para hoy.

No paraba de hacer preguntas a los alumnos, que discutían en pequeños grupos sobre la problemática planteada. Después levantaban la mano (eso tampoco había cambiado) para participar. Incluso se creaban pequeños debates entre grupos. Paloma30 seguía sonriendo. Cuando le tocaba dar su punto de vista como docente ponía cara de apasioanada, movía los brazos muy rápido y proyectaba imágenes que ilustraban a lo que se refería. Las caras de los alumnos eran de atención pura. Era muy divertida aquella clase, aunque los contenidos eran densos, para qué mentir. Paloma20 no diría que todo era gracias a la manera de actuar de Paloma30. Se notaba que muchas cosas habían cambiado en comparación con años atrás, la educación era totalmente diferente. No sabía si el resto de profesores lo planteaba igual, pero a Paloma30 se le veía cómoda. Quizá era que amaba lo que enseñaba. O amaba el hecho de enseñar.

Cuando acabaron de ver y tratar lo que les tocaba, Paloma20 se dio cuenta de que prácticamente todos los alumnos habían participado, excepto a los que se les notaba que de ningún modo participarían en aquel momento. Paloma30 no les presionaba. Se respiraba respeto. Antes de que sonara el cambio de clase, un alumno dijo: "Profe, he hecho una flor de papel, que estoy aprendiendo origami"

"¡Qué genial! Dame, que la pongo en este hueco". Y la colocó. Parecía imposible pero encontró un hueco. Y quedaba preciosa. El alumno sonrió. Paloma30 les preguntó si alguno quería compartir sus impresiones sobre lo que habían aprendido aquel día, y si nadie tenía nada que decir, si alguno quería compartir cualquier otra cosa. Los alumnos se reían, como diciendo "si ya lo hemos dicho todo". Eran chicos y chicas de quince años. ¿Qué esperaba la Paloma30? ¿Un coloquio sobre lo interesantísimo de la materia? Idealista, como siempre. Les sonrió, les deseó que pasaran buen día, y les dejó marchar. Se le veía satisfecha. Miro un momento hacia abajo, parecía que le pasaban muchas cosas por la mente. Y de repente levantó la mirada y se giró hacia Paloma20 mirándola a los ojos.

- ¿Qué tal? ¿Bien? ¿Has podido aprovechar algo?
- Sí, mucho. Gracias.
- La próxima vez ten más cuidado, Paloma.

Paloma20 se quedó paralizada. Le había reconocido.

- No te ha extrañado ni un poco que no te preguntara por tu nombre porque ya has dado por supuesto que nos conocíamos. Pero deberías haber supuesto que solo me conocías tú a mí.
- Yo es que...
- ¿En serio pensabas que no te iba a reconocer?

Se acercó y le dio un abrazo a Paloma20. Esta se puso a llorar. Demasiadas emociones. No sabía si Paloma30 recordaría lo que Paloma20 estaba pasando con veinticuatro años. Pero aquel abrazo entre Palomas lo puso todo en su lugar.

- Estate tranquila. Sabrás lo que tienes que hacer en el momento adecuado. Sabía que vendrías hoy. No te preocupes, no cambiará nada cuando vuelvas al 2020, todo seguirá su curso. Ya ves que la educación ha cambiado mucho, todos sabíamos que la tecnología nos iba a ir ganando terreno, pero mira esa pila de libros. No pasa nada por conservar unos cuantos. Hace diez años nadie se imagianaba las clases así, solo algunos modernos. Gracias a que hubo gente que peleó por mejorar las cosas, ocurrió. No desistas y no pienses que no merece la pena. Verás que las cosas han cambiado a mejor, mira qué grupo tan reducido, ¿eh? Y mira como han usado móviles, ordenadores y tabletas en una asignatura que no es ni tecnología ni informática. La dinámica de la clase no se parece en nada la de hace unos años ¿verdad? Pues no soy solo yo, todos los profes lo hacemos igual. Además  estás en el lugar en el que siempre quisiste trabajar y eso te va a facilitar que des las clases como has visto hoy, contenta, a gusto. Pero no te equivoques, esto no te lo han regalado, tendrás que pasar por varias fases antes de llegar aquí. Pero créeme, merece la pena. Ahora asómate, date un paseo por la cambiada Alicante de 2030, y vuelve a casa con más ganas que nunca de darle un abrazo a Miguel. La cuarentena acabará pronto. Te lo prometo.

Paloma20 tenía los minutos contados para regresar a su año. Estaba realmente contenta de ver que todo había ido a mejor. Tener esperanza merecía la pena. Luchar por lo que de verdad creía que era justo, también. No podía haber estado más orgullosa de tomar aquella decisión de viajar al 2030. Le dio la mano a Paloma30 y antes de desvanecerse le dijo:

"Gracias".

Educación 2030 (Paloma Gomis) CAP 3.

Dio un paso hacia el interior del aula y oyó la puerta cerrándose tras ella. Se giró, vio a Paloma30 irse. "Dios mío, no me lo puedo creer" pensó.

Echó un primer vistazo al aula. Todo era tan Paloma... Las paredes estaban repletas de cosas, horror vacui le habían dicho siempre. Parecía su habitación con veinte años. Citas célebres, imágenes de los cuadros más icónicos, la estantería llena de libros, dibujos de los alumnos ¿Pero qué enseñaba esta mujer, por Dios? Había de todo. Tendría que acercarse a los libros de la estantería. Se acercó con cuidado, no quería que si pasaba un profesor por el pasillo pensara que estaba robando o algo parecido. De cerca pudo ver algunos títulos. Paloma20 sonrió. Se le volvió a caer una lagrimilla. Estaba muy contenta por aquella decisión que tomó alguna Paloma años atrás.

Volvió a mirar las paredes. Esta vez con minuciosa observación. Ahí había cosas que estaban colgadas desde hacía años, se notaba. Otras eran bastante recientes. La impresión que le había dado el aula es que al parecer, Paloma dejaba que cualquiera pusiera cosas en su pared. Eso daba pie a que alguno quisiera ir de listillo y pusiera algo ofensivo. Pero no, no encontró evidencia. Todo era inspirador, artístico, o simplemente cotidiano. Pero nada de maldad. Qué bonito, qué gusto estar allí. Daba la sensación de que todo el mundo era válido para aportar. Sin poder darse cuenta, tenía detrás una niña que le miraba sigilosamente. Se dio cuenta porque sonó una silla arrastrándose, "vaya, eso no ha cambiado".

Paloma20 se giró, miró a la niña, que también tenía el pelo azul eléctrico. Le sonrió, ella le devolvió la sonrisa. Poco a poco fueron entrando más chavales. Calculaba que rondarían los quince años "Qué buena edad me ha tocado para ver a Paloma30".

Buscó la silla que Paloma30 le había dicho que ocupara. Se sentó delicadamente. El aula ya estaba llena de adolescentes. Algunos muy ruidosos, otros con picardía que hablaban entre ellos sobre Paloma20 como si esta no les oyera. Hizo su eyerolling característico. Estos jóvenes... La verdad es que les observaba con una sonrisa en la boca. Le gustaba lo que veía. Diversidad. Menos mal, qué bonito. La apariencia no era precisamente algo por lo que podría llamar la atención. De verdad que se alegraba. Además pudo ver un par de parejitas que se hacían ojitos y se daban la mano. Entró Paloma30, se soltaron la mano deprisa y se fueron colocando, no sabía exactamente si cada uno tenía su lugar o se habían puesto como habían querido en ese momento. La distribución de las mesas era curiosa: no estaban en filas como antiguamente. Tampoco en "U". La clase parecía más bien una cafetería. La pizarra tradicional brillaba por su ausencia, demasiado había tardado en darse cuenta, parece que no distaba mucho de la realidad de 2020.

Paloma30 les advirtió que aquella chica se encontraba allí porque quería aprender a ser profesora, así que debían darle buena impresión, no se fuera a arrepentir.






Educación 2030 (Paloma Gomis) CAP 2

13 de mayo de 2030.

Un poco mareada por el salto, Paloma20 se encontraba en mitad de un pasillo con las paredes muy decoradas. No podía creerse lo que veía. Al principio se le cayó una lágrima de emoción, reconocía aquel centro. Menos mal que estaban todos en clase y podría pasear tranquila. Luego recordó que las aulas tienen ventanales enormes de cristal y que tenía a toda la clase de 1º de la ESO mirándole fijamente con cara de extrañados.

Qué vergüenza. En seguida se apartó al rellano, donde no suele haber nadie (o solía), donde tampoco hay ventanas. No había tenido tiempo de fijarse en cómo eran los alumnos de aquella clase. No sabía si su aspecto era llamativo o podía pasar totalmente desapercibida. Cuántas incógnitas. En seguida le pudo la curiosidad. Subió las escaleras hacia el primer piso. Los carteles de hacía más de treinta años seguían allí. Los cuadros con los graduados y los viajes de fin de curso también se mantenían. Pero ahora toda esa decoración estaba acompañada de pantallas interactivas. Las normas de convivencia iban pasando por diapositivas silenciosas, vídeos sobre cómo reciclar, imágenes de los patios... todo aquello aparecía en esas pequeñas pantallas.

Cuando ya estaba paseando por el pasillo del primer piso (ya le daba igual que le vieran tras los ventanales de las aulas, sabía que si paseaba como si nada nadie le llamaría la atención, ese centro suele acoger a muchos alumnos en prácticas) de repente sonó una puerta abriéndose. Pudo fijarse antes de verle la cara a Paloma30 que la puerta se había abierto con un sistema digital. Qué diferente suenan los aparatos tecnológicos de los tradicionales ¿se acordaría alguien en aquel Alicante de cómo sonaba una puerta chirriante?

Poco duró ese instante de reflexión en la evolución de la era digital. Paloma salía de su aula (cada profesor tenía un aula, los alumnos eran quienes iban cambiando según qué les tocaba, así cada profesor podía adecuar su espacio según las necesidades). En el primer cruce de miradas, Paloma20 sintió que le había pillado. "No me lo puedo creer" "Qué poco he durado", pensó.

- Hola, ¿necesitas algo?

Perfecto, no le había reconocido. Era el momento de actuar.

- Hola, perdona, estoy buscando a Paloma. Soy una alumna en prácticas y mi tutor no ha venido hoy, quería saber si podía entrar a tu clase a ver cómo es.

"Por favor, que no me pregunte quién es mi tutor, no sé si Antonio o Pedro siguen trabajando aquí. Además, no sé de qué soy profesora finalmente".

- ¡Ah! Claro. Justo ahora no tengo clase. Voy a aprovechar para imprimir unas fichas para la clase de después. Espérame aquí si quieres, te abro.
- Gracias.


Misión cumplida. Paloma30 puso su huella sobre una pequeña pantalla de reconocimiento, aunque  Paloma20 pudo ver que también había sistema manual. Menos mal. Con una sonrisa le despidió: "Ahora vengo, no te preocupes, son diez minutos. Puedes sentarte en la primera silla de la ventana"

Educación 2030 (Paloma Gomis) CAP 1.

CAP 1.

Aquella fue la excusa perfecta. Hacía años que Miguel le venía insistiendo sobre usar su habilidad de viajar en el tiempo para ir al futuro, ya que hasta ahora solo la había utilizado para hacer breves visitas al pasado que no supusieran nada para el transcurso de la historia: paseos por las calles de París en 1980, frecuentar el Cafe de Flore a ver si coincidía con el filósofo del momento y aprovechar para decirle "Valora más a Simone". Otras veces había aprovechado para sentarse sobre las ruinas de Pnyx y observar a Platón y Aristóteles discutir sobre la unión de alma y cuerpo y, en el más atrevido de los casos, para esperar a Colón desde tierras canarias y reírse un poco de aquella tripulación.

En definitiva, Paloma siempre supo que debía utilizar su habilidad con una cautela extrema y nunca se la había jugado demasiado. Pero entonces José les hizo aquella propuesta: "Plantearos cómo será la educación en 2030 y sobre todo cómo seréis vosotros como docentes. Después, escribid un breve relato sobre ello".


Miguel la llamó enseguida, como siempre.

- ¿Qué? ¿en serio? ¿justo ahora en plena pandemia? ¿y si viajas diez años y seguimos confinados? Vas a volver hecha polvo.
- Por Dios, ¿cómo vamos a seguir confinados? No seas augurios anda.
- ¿Qué ha sido lo que te ha hecho decidirte?
- Llevo años enfocando mis intenciones de futuro hacia la Filosofía. Me ha costado un curso entero, pero por fin lo tengo claro. He comprendido que enseñene lo que enseñe, voy a ser profesora. De verdad que me encantaría poder decirte esto en persona y darte una abrazo...

La videollamada duró dos horas más de los pros y los contras sobre hacer una visita a un futuro "cercano". La práctica número nueve (y la última de la asignatura) le había inspirado para dar el paso.

Paloma iba a viajar al 2030 para ver su labor como docente. Se pasó toda la tarde preparándose y concienciándose. Lo haría la mañana siguiente, puesto que en una vida normal y no de confinamiento todavía estarían entre semana de un calendario escolar. Era perfecto.  Tuvo que hacerse un cambio radical de look para que su plan funcionara sin peros: pelo extremadamente corto, de un color azul eléctrico, lentillas de colores, gafas, algún lunar postizo por la cara e incluso algún retoque en los dientes. Evidentemente, esa noche no pudo dormir. Dio vueltas y más vueltas haciéndose preguntas: "¿Como seré?" "¿Habré cambiado mi actitud?" "¿Y si sufrí un accidente?" "¿Sufrí o sufriré?" "Ay, Dios..."

Sin darse cuenta ya eran las seis de la mañana. Se puso en pie, comió algo e hizo todos los rituales antes del salto en el tiempo: buscar dónde estaba la Paloma de 2030 un 13 de mayo, en qué centro trabajaba y qué horarios tenía. Iba a fingir ser una alumna de prácticas para poder colarse en la clase de la profesora Paloma. Le diría que el profesor que le habían asignado como tutor ese día no estaba y si la Paloma del futuro era tan enrollada como la del presente, no creía que hubiera ningún problema y seguro que con gusto le dejaría pasar. No sabía si el cambio de look radical que se había hecho sería suficiente para que no le reconociera. Esto iba a ser algo muy gordo.

Había que probar suerte, y así lo hizo. Se metió en la bañera, puso un pie en el sumidero, cerró los ojos, chasqueó los dedos cuatro veces y...

13 de mayo de 2030.



dimarts, 12 de maig del 2020

Práctica 9. La Educación en 2030. Maila López Viñas.


Un lluvioso viernes de noviembre del año 2030, Maila, la profesora de Lengua Castellana y Literatura, entró por la puerta del instituto. Como de costumbre, llevaba en su cartera un dosier que contenía una selección de las citas de la Historia de la Literatura que más le habían hecho reflexionar a lo largo de su vida. Siempre había pensado que la mejor manera de crear un vínculo emocional entre los textos y los estudiantes era elegir, precisamente, aquellos extractos que habían cambiado su visión del mundo o que habían logrado conmoverla por algún u otro motivo.
Ese día, tenía clase con 15 alumnos de 4º de la ESO, pues la Ley de Educación de 2028 había establecido que ese era el máximo número de discentes que podía haber en un grupo. Había sido difícil, pero, al fin, se habían dado cuenta de que, de este modo, era mucho más sencillo tener un trato personalizado con ellos y adaptarse a sus necesidades educativas.
La joven docente miró el reloj con impaciencia, quedaban 5 minutos para que comenzara la clase, y los profesores de Francés, Valenciano y Filología Clásica todavía no habían llegado. Tocaba la asignatura de “Lenguas románicas comparadas” y sabía que no podía empezar hasta que no aparecieran sus compañeros. Por suerte, no tardaron en llegar. Allí estaban Marguerite, Quim y Homero (cualquiera diría que estaban predestinados a realizar sus respectivos estudios desde el día de su nacimiento). Después de saludarse amistosamente, cada uno en su lengua, entraron en la clase los cuatro a la vez.  
Contaban con una hora y media para explicar el temario de ese día, centrado en la morfología verbal. Los alumnos estaban en asientos confortables, distribuidos de forma semicircular, como si se tratara de un teatro grecolatino, hecho que permitía el contacto visual entre ellos, en todo momento. Su horario era de lunes a viernes, de 08:30 h a 14:30 h. En total, asistían a tres sesiones de una hora y media, con descansos de media hora entre una clase y la siguiente.
Maila comenzó a introducir el tema, con una breve explicación. Entretanto, los alumnos tomaban apuntes en sus ordenadores, apoyados sobre las mesas. Al mencionar el participio, Homero tomó la palabra y adujo: “el participio de la mayoría de las lenguas románicas proviene del participio de presente latino: amans, amantis”. Entretanto, los profesores de Castellano, Valenciano y Francés escribieron, respectivamente, “amante”, “amant” y “aimant”, en la pizarra, haciendo ver a los adolescentes la relación etimológica que unía a todas y cada una de las palabras.
Inequívocamente, resultaba mucho más sencillo explicar las lenguas de este modo, pues los estudiantes entendían mucho mejor los conceptos y veían las diferencias y las similitudes entre las lenguas románicas y su lengua madre, el latín. Obsoleto y anacrónico había quedado el sistema anterior, en el que las lenguas se estudiaban de manera independiente, como si no existiera relación alguna entre ellas. Increíble, ¿Verdad?
Al terminar la clase, se hizo un descanso de media hora. Acto seguido, Maila fue a buscar a Friedrich, el profesor de Filosofía, y a Heródoto, el de Historia, pues tocaba la asignatura de “Pensamiento crítico y estudio de las Humanidades”, en 1º de Bachillerato. Los tres docentes entraron por la puerta y presentaron el nuevo tema en el que iban a profundizar: el periodo de entreguerras, marcado filosóficamente por el existencialismo. Como el lector podrá imaginar, Maila se focalizó en explicar las vanguardias, una corriente artística y literaria que no podría entenderse sin el contexto histórico expuesto por Heródoto y la crisis existencial provocada por la debacle de la Primera Guerra Mundial. De nuevo, la perspectiva transversal en el estudio de las diferentes disciplinas facilitaba la comprensión para los estudiantes. Además, este método dinamizaba el ritmo de las sesiones. Quedaban anticuados aquellos tiempos en los que el contexto histórico, literario, filosófico y artístico se estudiaban por separado. Por suerte, todo eso había cambiado.
Tardaron cinco años en rediseñar la estructura curricular, para adaptar las asignaturas a este nuevo enfoque transversal, pero, finalmente, el esfuerzo invertido dio sus frutos. Por fin, existía una coordinación entre los distintos departamentos. Esta cooperación entre el profesorado facilitaba, asimismo, el estudio de los distintos temas. Por otra parte, el hecho de que solo pudiera haber 15 personas por grupo y que las asignaturas fueran impartidas por 3 o 4 docentes permitía un trato mucho más personalizado con los estudiantes, y reducía las cargas de trabajo a las que estos estaban acostumbrados en el pasado.
Finalmente, cabe destacar que los exámenes habían desaparecido, pues era absurdo obligar a los discentes a retener información en sus cabezas, para escribirla en un papel y olvidarla media hora después. En su lugar, se les evaluaba con trabajos interdisciplinares, en los que pusieran en práctica su capacidad crítica y reflexiva. Enseñarles a pensar por sí mismos, esta sería, en última instancia, la finalidad de este utópico sistema educativo.

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